Amigos de la fruta seca, buenos días. Aprovechando el lanzamiento de nuestras sanas, deliciosas e irresistibles pepitas de granada con chocolate, nos gustaría explicar hoy con más detalle ese anglicismo que aparece en nuestras latas y que califica a nuestro chocolate como “bean to bar”.

Veréis que, lejos de ser una moda pasajera, esta forma de entender el proceso de elaboración del chocolate ha venido para quedarse. Admitámoslo, nos encanta el chocolate. Prueba de ello es que el mercado global de este producto no cesa de aumentar y puede que duplique su valor de aquí a 2025.

La mayoría de tabletas que podemos encontrar en el supermercado suelen estar repletas de azúcar y aromas.”

No obstante, no parece que le demos mucha importancia a su calidad. La mayoría de tabletas que podemos encontrar en el supermercado suelen estar repletas de azúcar y aromas, que nos ocultan muchas veces la mala calidad del cacao empleado para su elaboración. Es más, comparémoslo con el vino: hoy en día todos somos conscientes de la importancia que la región, el suelo o la variedad de uva tienen a la hora de elaborar esta bebida. Además, solemos ver con malos ojos el vino “formateado” y vendido en tetrabrick. ¿Por qué no hacemos lo mismo con el chocolate?


En este contexto surge el movimiento “bean to bar”. Originado en California a mediados de los años 90, esta manera de elaborar chocolate se basa en el control de todas las etapas de producción, partiendo desde el origen del cacao. Así, se seleccionan los granos o habas en origen, prefiriendo cacaos de calidad “fino de aroma” y creando relaciones justas, directas y saludables con los productores.

En consecuencia, esta selección da lugar a pequeños lotes o “batches” que, una vez llegados al obrador, son trillados, tostados, descascarillados y molidos cuidadosamente. El resultado es un chocolate único que sublima el sabor del cacao y refleja el minucioso proceso de elaboración que lleva detrás.

Un chocolate justo, sostenible y elaborado con tiempo acompaña a nuestras granadas liofilizadas.”

Un chocolate justo, sostenible y elaborado con tiempo acompaña a nuestras granadas liofilizadas, creadas bajo mismos estándares de calidad. Ahora podéis entender por qué elegimos el chocolate “bean to bar” sin dudarlo.

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