A estas alturas de la historia poco se puede añadir cuando se mencionan las múltiples propiedades de la granada. De hecho, ya en el Antiguo Egipto eran conscientes de sus beneficios, pues empleaban su zumo para mejorar la salud intestinal y eliminar cualquier parásito que albergara esta parte del cuerpo. Es más, uno de los padres de la medicina, el griego Hipócrates, recomendaba su consumo cuando subía la fiebre y como fortificante al sufrir alguna enfermedad. 

Por lo tanto, queda claro que la ingesta de esta fruta resulta recomendable para el ser humano, ya que además de las grandes satisfacciones gastronómicas que proporciona el exquisito sabor de sus pepitas, cuenta con interesantes propiedades que mencionamos a continuación. Y es que con la granada no podemos utilizar esa queja habitual de que “todo lo que está bueno es malo”.

¿Qué elementos componen una granada?

Cuenta la mitología griega que fue Afrodita la que plantó el primer granado, proporcionando a sus súbditos una fruta inigualable, símbolo de fecundidad y amor. Pero probablemente esta bella diosa no era consciente de que les regalaba un auténtico tesoro natural que contaba con potasio, vitaminas C y B, ácido cítrico y carotenoides entre otros elementos; y que además les mantendría con una figura estilizada, ya que presentaba un bajo valor calórico.

Tanto es así que en cada 100 gramos se encuentran unas 35 Kcal gracias a que incluye pocos hidratos de carbono. En cuanto a los demás compuestos, cabe destacar que una granada proporciona el 8% de la ingesta necesaria de potasio al día, así como el 10% de vitamina C recomendada. A esto se suma que su ácido cítrico es capaz de potenciar la acción de esta misma vitamina.

Por otro lado, al tener un alto contenido en polifenoles y flavonoides, aporta al organismo propiedades antioxidantes.

Propiedades de la granada
Propiedades de la granada

¿Qué propiedades tiene la granada?

Una vez apuntados los componentes de la granada, es momento de apuntar qué beneficios aporta al cuerpo humano:

  • Antioxidante. Al contener una gran cantidad de antioxidantes como los anteriormente mencionados, su consumo ayuda a mantener en buen estado las células sanas ya que suponen un freno para los radicales libres que las dañan. Así, los tejidos envejecen con mayor lentitud y se evita en la medida de lo posible la aparición de enfermedades degenerativas.
  • Astringente. Dado que los polifenoles ayudan a retener el líquido de las comidas una que que se digieren, la granada ayuda en los procesos de diarrea, frenando la expulsión de heces blandas. 
  • Antiinflamatoria. Los componentes que hacen de la granada una fruta con alto poder antioxidante y astringente también provocan que sea antiinflamatoria. Por lo tanto, es beneficiosa en los procesos de inflamación de las cavidades intestinales. De igual modo, se ha comprobado que alivia los dolores y que incluso frena la degeneración de los cartílagos.
  • Diurética. En este caso son los altos niveles de potasio los que provocan que su ingesta ayude a expulsar elementos nocivos de la sangre a través de la orina. Esto también ayuda en la limpieza de los riñones en particular, y del cuerpo en general.

Prevención de enfermedades

Tales propiedades son esenciales también para la prevención de enfermedades más graves. Por ejemplo, ayuda a reducir la tensión arterial (baja los niveles del colesterol considerado malo, el LDL), lo que refuerza la prevención frente a posibles problemas de índole cardiovascular como la aterosclerosis.

Además, resulta beneficiosa en los casos de gota y litiasis renal por sales de ácido úrico, ya que el ácido cítrico que contiene colabora en eliminar a aquel mediante la orina.Finalmente, hay que señalar que algunos estudios apuntan que favorece la memoria (gracias a los antioxidantes) y que, en definitiva, mejora el sistema inmunitario en general. Lo dicho, Hipócrates no se equivocaba.

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