¿Cuál es la diferencia entre prebióticos y probióticos?

Conscientes de lo complicado que en ocasiones pueden resultar ciertos términos relacionados con nuestra salud, en Integrana queremos ofreceros todo tipo de información al respecto, ya que estamos comprometidos con una alimentación saludable. No en vano, nuestros productos liofilizados proporcionan múltiples beneficios. Así pues, hemos decidido ahondar en dos tipos de alimentos que, aunque persiguen un mismo fin y tienen un nombre similar, difieren entre sí: prebióticos y probióticos.

Dicha similitud y el hecho de que nos los vendan como productos que son capaces de mejorar la flora intestinal puede llevar al equívoco, especialmente por los efectos de la publicidad, la cual tiende a lanzar mensajes que nos hacen confundir conceptos. Así que vayamos por partes…

¿Qué son los probióticos?

En el caso de los alimentos probióticos estamos hablando de aquellos que contienen microorganismos cuya función es mejorar o mantener la microbiota del cuerpo. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, “desempeñan un importante papel en las funciones inmunitaria, digestiva y respiratoria, y podrían tener un efecto significativo en el alivio de las enfermedades infecciosas en los niños y otros grupos de alto riesgo”.

Y es que, si se toman en las cantidades recomendadas, los beneficios para la salud pueden ser múltiples. Entre ellos cabría apuntar los siguientes: 

  • Mejoran el equilibrio de la flora intestinal, lo que se traduce, obviamente, en que nuestro aparato digestivo funcione correctamente.
  • Ayudan a que episodios como la diarrea, la pesadez, los gases o el estreñimiento sean menos acusados o incluso desaparezcan.
  • Resultan recomendables para digerir mejor los alimentos, ya que suelen aportar nutrientes tan valiosos como el calcio.
  • Además, son capaces de producir vitaminas, esencialmente del grupo B y la K.
  • Estos aspectos suman de tal manera que se refuerzan las defensas del organismo, haciendo que la persona enferme menos, algo clave en estos momentos de incertidumbre. 
  • Finalmente, los probióticos son un buen arma para la prevención de alergias alimentarias.

Y eso no es todo, en un estudio realizado por científicos del Hospital Infantil de Texas (EE.UU.) se ha demostrado que el empleo de probióticos en la flora intestinal puede llegar a ser muy útil para la prevención (e incluso para el tratamiento) del cáncer colorrectal

¿Y los prebióticos?

Los alimentos prebióticos realmente no se parecen a los probióticos, más allá de que cuentan con la misma raíz lingüística pero con diferentes prefijos. Eso sí, son tan beneficiosos para el organismo como aquellos. En este caso estamos hablando de ingredientes no digestibles -es decir, no se pueden digerir- que estimulan a las bacterias que se encuentran en el colon con el objetivo de mejorar la salud de cada persona.

Estos alimentos suelen tener mucha fibra y son precisamente los encargados de nutrir a la microbiota citada anteriormente. Además, resultan claves para que el equilibrio sea una constante en los microorganismos. Es decir, si los probióticos aportan esos microorganismos para mejorar la flora intestinal, los prebióticos se encargan de que estos funcionen como deben.

Por ello, entre sus principales virtudes encontramos las siguientes:

  • Hacen crecer el número de bacterias que son beneficiosas, tales como los lactobacillus y los bifidobacterium -que seguramente os suenan por los anuncios de yogures-.
  • Ayudan en la absorción de minerales como el zinc, el hierro, el magnesio y el calcio (hay que recordar que los probióticos aportan algunos de estos minerales).
  • Previenen episodios de estreñimiento y diarrea.

Hay que apuntar también que, además de la fibra alimenticia, son prebióticos otros elementos como los galactooligosacáridos, los fructooligosacaridos, la inulina y la lactulosa. Todos ellos son muy comunes en algunos alimentos tan habituales como la avena, los plátanos, las legumbres, la patata, el ajo…

En definitiva, los prebióticos y probióticos son claves para el buen funcionamiento de nuestro aparato digestivo y, por lo tanto, para que nuestro cuerpo se encuentre más saludable y esté mejor preparado ante cualquier posible enfermedad.

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