Cuando nos preguntamos qué partes de una granada se pueden comer, cualquier que haya probado este delicioso fruto pensará en sus jugosas pepitas coloradas. De hecho, si alguna vez te has detenido a pelar una, es posible que hayas pasado un buen rato hasta que has extraído todas ellas de la cáscara y las membranas que las retienen. 

Y aunque hay trucos para hacer que esa tediosa labor se realice con cierta premura, el resultado siempre suele ser el mismo: un buen cúmulo de semillas de granada en un tazón para degustarlas de los diversos modos que hay. Pero ¿realmente la cáscara y las membranas no se comen? ¿Hay que tirarlas a la basura?

La cáscara y las membranas, las otras partes de una granada

Partiendo de la evidencia de que al comer una granada únicamente solemos ingerir sus dulces pepitas, cabe preguntarse si todo lo que las envuelve sirve para algo, tal y como ocurre con otras frutas cuyas cáscaras albergan si cabe más propiedades que el interior. 

Pues bien, hay que apuntar que la cáscara de la granada cuenta con interesantes componentes que hacen de ella un alimento preciado. No en vano, estamos hablando de una parte con gran poder astringente que se ha venido utilizando en medicina desde hace siglos. Asimismo, cuenta con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y prebióticas, de modo que consumir esta parte de la granada no es algo descabellado. 

Las propiedades de la granada son muchas
Las propiedades de la granada son muchas

Eso sí, para aprovecharla no hay coger la cáscara y comenzar a morderla, porque no solo nos encontraremos con un sabor poco agradable, sino que su dureza puede provocar daños en la dentadura. Por lo tanto, el mejor modo de extraer todos sus beneficios pasa por realizar una infusión a partir de la misma y dejarla enfriar para consumir lo que se suele llamar agua de granada.

Cómo sacar todo el jugo a la cáscara 

Para preparar una infusión (y las membranas, pues cuentan con las mismas propiedades) bastará con echar 10 gramos de cáscara seca de granada en una taza de agua hirviendo. A continuación se deja reposar unos 10 minutos tapada y después se cuela. Eso sí, lo mejor para consumir el té o agua de granada es después de que se enfría y quede tibio.

Obviamente se puede hacer una cantidad mayor y añadir 10 gramos de cáscara aproximadamente por cada 20 centilitros de agua. De este modo, será posible consumirlo de manera habitual, ya que aunque se trata de un remedio que suele emplearse para tratar la diarrea y otros trastornos intestinales, se puede tomar a menudo con el objetivo de beneficiarse de sus ventajas. 

Máximo provecho

Por lo tanto, de una granada se pueden aprovechar todas sus partes, unas comiéndose y otras a modo de infusión. Además, estamos hablando de una fruta cuyas pepitas también aportan una gran versatilidad para su ingesta, ya que pueden tomarse tal cual se extraen de la propia granada o como parte de una ensalada, con yogur o en cualquier otro postre. De igual modo, las pepitas que pasan por el proceso de liofilización resultan tanto o más “combinables”, convirtiéndose en un bocado perfecto para cualquier momento, tan delicioso como beneficioso para el organismo.

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