Para la cultura pop de los años 90, el año 2020 marcaba el advenimiento de los desplazamientos en “hoverboards”, las noticias frescas directamente recibidas en nuestro hipotálamo gracias al “neural-net” y la alimentación basada en hologramas, pastillas transformables o –esperamos no llegar a esto– clones humanos. Pues bien, 2020 ya está aquí desde hace un buen rato y parece que todo es más normalito de lo que imaginábamos. Sin embargo, nuestra alimentación sí que parece estar viviendo una revolución. Prueba de ello es que la inversión en la “food tech” se ha disparado en los últimos años. En este post queremos resumiros tres de las tendencias el alimentos de vanguardia que están marcando la innovación alimentaria actual y que tienen un factor común: los alimentos saludables.

Agricultura de intensificación sostenible: producir sí, pero con cabeza

Los cambios de tendencia en nuestra forma de consumir alimentos suelen tener un impacto en la forma en la que estos se producen. Así, la apuesta del consumidor por alimentos cada vez más saludables y trazables se ha visto reflejada por un aumento de la superficie de cultivos ecológicos en Europa. No obstante, este modo de producción no es compatible con todos los cultivos y superficies, dado que los agricultores no disponen siempre de todas las “armas” necesarias para luchar contra las plagas que pueden diezmar sus producciones.

Es por eso que en estos últimos años hemos visto llegar al mercado productos “residuo cero” procedentes de cultivos manejados de manera muy similar a los ecológicos –monitoreo de plagas, uso de estimulantes biológicos y de fauna auxiliar- pero que, en caso de observar un pico de plagas, recurren a productos fitosanitarios de bajo impacto. Dichos productos permiten conciliar productividad y sostenibilidad, obteniendo así alimentos saludables y rentables para el agricultor. 

Proteínas y dietas vegetales: ¿adiós a la hamburguesa?

¿Qué tienen en común las cadenas de comida rápida, las albóndigas de la abuela y la sacrosanta barbacoa de los domingos, aparte de una digestión complicada? Exacto, la carne roja. Si bien su consumo sigue en alza y su aporte proteico es indiscutible, muchos consumidores han dicho basta, tanto por su implicación en diversas patologías como por el impacto que su producción tiene en las emisiones de gases de efecto invernadero

Es por eso que actualmente las dietas vegetales, ricas en alimentos más saludables, tienen el viento en popa entre los consumidores, y eso se refleja en los lineales de los supermercados donde, más allá de la sempiterna soja, podemos encontrar sustitutos de proteínas animales más exóticos, tales como el alga chlorella o las pepitas de sandía. Pero ¿se acabaron las jugosas y chorreantes hamburguesas? Pues más bien todo lo contrario. Para responder a la creciente demanda de sustitutos vegetales de la carne, las grandes cadenas de comida rápida han apostado por hamburguesas vegetales que, según los consumidores, tienen la misma textura y sabor que las hechas con ternera -sin duda, auténticos alimentos de vanguardia-. Un mercado muy jugoso –había que hacer la broma– que ha catapultado a la fama a ciertas empresas a una velocidad inusitada. 

Sustitutos del azúcar para evitar el “killing me softly”

El azúcar es la principal fuente de energía de nuestro cuerpo. OK. Además, estos hidratos de carbono se encuentran de forma simple en la fruta o la miel o de forma compleja (almidón) en las leguminosas y los cereales. Hasta aquí, biología de primero. Pero, ¿azúcar en el jamón cocido? ¿Y en el maíz? Pues sí. Y es que el azúcar, además de aportar un toque dulce, disminuye la acidez y mejora la textura de muchísimos alimentos.

Esto provoca que, sin darnos cuenta, nos atiborremos a diario de azúcares añadidos. Y este exceso no es moco de pavo, ya que puede generar obesidad y patologías cardiovasculares o hepáticas. Este hecho, ligado a la tendencia del consumidor a consumir alimentos más saludables, ha llevado al auge paulatino de los sustitutos naturales del azúcar refinado, tales como el sirope de agave, el azúcar de coco o la ya famosa stevia.

Hasta aquí esta primera parte de tendencias, ¡mantente al tanto para la segunda parte!

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